sábado, 20 de diciembre de 2014

 Hoy empezamos con la segunda parte "Teoría y prácticas".
1-EL CUERPO Y LA MENTE.
El cuerpo tiene sus propios sistemas de autocorrección que la mente bloquea a través de las emociones.
Frederick Mathis Alexander.
El cuerpo, para la mayoría de nosotros, es ese gran desconocido vehículo que nos transporta en este viaje llamado vida.
Mi cuerpo, esta casa donde habitan mis emociones acompañadas de sentimientos y pensamientos. Parece que solo me acuerdo de él, para mantener limpia la fachada por el que dirán los vecinos, o para llevarlo al garaje cuando se le enciende la luz roja que me indica la avería de la enfermedad.
¿Por qué solo lo escucho a través del dolor o del placer? ¿Por qué no atiendo a esa sutil voz del presentimiento? Si con suerte conecto con él a través de alguno de mis cinco sentidos ya me siento afortunada.
·Oído: no siempre escucho todo lo que oigo y menos a mí misma, desarrollando una sordera selectiva
·Vista: miro y no veo más allá de lo externo, que ciega una visión clara y consciente de lo que realmente sucede.
·Tacto: limitado por un pudor y educación, que convierten mi piel en materia inerte, evitando sentir por miedo a sufrir.
·Gusto: lo llevo a la decadencia en extremos exacerbados, entre dietas que pasan de moda y ansias por calmar mi hambruna existencial.
·Olfato: Totalmente prostituido por una invasión química que anula hasta mi propio olor, desidentificándome de mí misma.
¿Y el sexto? ¿Dónde está mi sexto sentido? ¿Dónde está mi intuición que tan claramente sentía de pequeña? Esa que me guiaba hacia la sabiduría de mi cuerpo simplemente jugando, jugando con la vida que bullía en mí.
Ayer dieron un interesante documental sobre la evolución humana. Era sorprendente ver como cada célula, de cada tejido, de cada órgano, de cada sistema de todo nuestro cuerpo, sabe perfectamente que hacer en cada instante. Hablaban también de la “memoria celular”. Diferentes científicos explicaban como esta memoria recoge y guarda las emociones vividas y si son contenidas, como pueden llegar a enfermar el propio cuerpo por colapso energético.
Me hizo pensar en el agua. Cuando fluye es clara y cristalina pero si se estanca, se enrarece y pudre. Mi cuerpo es mayoritariamente agua que es movida por las emociones, así que voy a fluir para librarme de ese nudo en la garganta, ese peso en la espalda y esa bola en el estómago. No, no me quiero pudrir dentro de mí misma
Todo esto yo lo denominó como “re-cuerpos”, esos recuerdos emocionales que se imprimen en el cuerpo por la excesiva intensidad contenida al vivirlos, y que cuando no han sido expresados debidamente se vuelven tóxicos para nuestra salud.

El cuerpo te habla entre emociones y sentimientos, él contiene toda la sabiduría de la evolución de la especie humana. Ha sobrevivido hasta nuestros días sabiendo en todo momento lo que necesita. Imagínate, solo por haber logrado llegar a ser lo que es (una perfecta maquinaria de desarrollo vital) desde una pequeña célula que lo originó, tendré que confiar en esa sabiduría ¿no?

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